Este ha sido, sin duda, un fin de semana agotador. En otras palabras, estoy molio como un zurrón! He hecho bastante, así que intentaré resumir de manera que el post no sea tan incómoda de leer para los gandules como yo.
Después del encuentro casual con Daniel el miércoles, habíamos quedado en hacer un asadero para el viernes en el parque dónde habitualmente jugamos al beisbol. Queríamos comprobar cuánto poder de convicción corría por nuestras venas, tendríamos que ser capaces de convocar a los componentes del grupo, y ver que incluso después de la desaparición de James no cayera todo en el olvido, aparte de eso era la mejor oportunidad para beber cerveza y dar unos toques al balón. Así que el viernes cuando salí del trabajo volví a recuperar el buen ánimo que me caracteriza sabiendo que al día siguiente no hay que ir a trabajar. Al llegar a mi casa me llevé una grata sorpresa, pues las esperadas postales de Ofelia y Manolito de su crucero por el mediterráneo habían llegado. Ahora tengo 5 bonitas postales esparcidas sobre la cómoda esperando a encontrar el sitio adecuado para ser colgadas. Me imagino cómo, mi padre y mi madre, con cada nuevo desembarco comenzarían una nueva búsqueda de postales en los distintos bazares atestados de turistas.
Nuestro poder de convocatoria fue como esparaba muy flojo, al encuentro asistimos sólo cuatro de los que normalmente nos reunimos para jugar al beisbol, esta vez fuimos seis, porque Sarah vino con Steffen, su compañero de piso, y Aarón, un amigo suyo de Bremen. Nos lo pasamos bien y el tiempo se apiadó de nosotros y nos regaló una preciosa tarde de verano. Jugamos al fútbol en la arena, del campo de volleyplaya un tres contra tres. Mi equipo (sarah, aarón y yo) cayó 3-2 a pesar de que haber ido ganando 0-2, una espinita que nos pudimos sacar en la posterior partida de SchwedenKopf (el ajedrez de los vikingos) que ganamos, jojo. La tarde acabó, como había empezado, bebiendo birra, esta vez en el Block17, una especie de discoteca de estudiantes. Esta vez me fui a casa bastante temprano, me quedé dormido en la pista de baile, como de costumbre cuando estoy muy cansado.
Al día siguiente había quedado con Hans para ayudarle en Illow a poner el piso de madera de la casa, que pasará a ser la sede de su Club cultural (http://kulturwirkstatt-ilow.de/). Todo tiene que estar preparado para el 4 de agosto, porque se va a celebrar una boda de unos amigos de Hans, así que me pidió que le echase una mano. La casa fue en su día un viejo granero y ahora con la ayuda de la gente del club está convirtiéndose en una coqueta sala de conciertos en medio de un pueblito. el interior lo diseñó el viejo que compró la finca entera, y a su vez iniciador, junto con Hans, de todas las actividades que se llevan a cabo, que van desde conciertos a desayunos con música en directo, actuaciones de cabaretistas o exposiciones de arte. Conozco poco gente dispuesta a sacrificar tanto su tiempo libre por los demás como Hans, sin duda es algo que le llena de + vitalidad de la que ya tiene.
Nuestro programa el sábado se centró en trabajar, en mi caso, principalemente de rodillas, por lo cual he estado sufriendo unas terribles agujetas en los muslos estos últimos dos días, me cuesta levantarme y parezco un viejo. Además de dolores musculares tengo picaduras de mosquito en todo el cuerpo, en mí vida me habían picado tantos mosquitos cómo en este fin de semana. De todas maneras cualquier picadura de mosquito es inofensiva comparada con las picaduras que me llevo en el parque al que voy a correr. En este parque deben de vivir los mosquitos más venenosos de toda Alemania, me han picado ya dos veces, casualmente en el mismo sitio, y provocando los mismos síntomas. Las dos veces estuve con el antebrazo como un tomate 3 o 4 días, brutal! el brazo no sólo estaba inflamado sino también caliente.
A eso de las 5 de la tarde, después de tomar café y comer un trozo de pastel de manzana recién hecho y cuando ya yo pensaba que el día estaba echado, me llamó Sarah para preguntarme si quería ir a la Beach Party, a la que nos había invitado Steffen. Yo en realidad no tenía ninguna gana, prefería haber ayudado a la gente en Illow para el Brunch del domingo por la mañana pero el amigo de Sarah insistió en que él me iría a buscar, así que al final les dije que iría ... siempre cometo los mismos errores!!! llegué a verificar lo mucho que se diferencia mi idea de una Beach Party con la de Steffen y sus amigos. Aquello era como las fiestas de San Bartolo en Fontanales, pero en la playa y mucho peor. Me resulta un poco chocante y en cierto modo algo un tanto artificial, porque en España habrá mucha fiesta y todo lo que se quiera decir, pero siempre hay algún santo o algo divino, superior al ser humano, al que rendir tributo. En este caso no era así, no era ninguna fecha especial y la fiesta probablemente era para entretener a los turitas condenados a vivir con la lluvia, incluso en vacaciones, los pobres. Lo más gracioso era ver como incluso los octagenarios del "pueblo" llamaban al evento la "beach Party", lo cual avergonzaría hasta a el más inglés hablara en toda españa, jaja. Bueno supongo, que en cierto modo, los alemanes del norte, con su pragmatismo, le dan a estas cosas menos importancia que algunos españoles que pueden parecer meganacionalistas.
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