desde mi ventana en el trabajo se ve a lo lejos el humo que emana de las largas chimeneas de la serrería, que junto con el astillero alimentan a más de la mitad de la población de la ciudad. Es una ciudad pequeña, pero muy coqueta. Si se juzgace la ciudad por las vistas desde mi ventana, pensaríais que se trata de una ciudad industrial, en parte lo es, aunque no en el sentido que todos nos imaginamos, aunque en relación a su tamaño, creo que estas dos industrias bastarían para poder llamar a Wismar una ciudad industrial.
Cómo todos los días hoy he maldecido mi trabajo, por aburrido y detestable, pero quién dijo que había que pasárselo bien en el trabajo? Me da la impresión de que esa es la idea que se nos quiere vender de todos lados, en realidad yo diría que el trabajo no puede resultarle divertido a casi nadie, aunque hay mucha gente que de verdad parece divertirse o por lo menos estar tan concentrado en el asunto, que llegan a olvidar el resto del mundo. Yo lo siento mucho, pero eso no lo llego a sentir, me despista el más leve movimiento y de verdad que no me gusta el trabajo. Tengo la impresión que la mayoría de la gente que trabaja en mi departamento, a excepción de dos o tres, tampoco está del todo ilusionada con la idea de pasar allí más de la mitad de su vida. Buscan cualquier excusa para hacer una pequeña pausa, hoy por ejemplo, estuvimos contemplando cómo avanzaban los trabajos de construcción del aparcamiento detrás de nuestro edificio, que también se ve desde mi ventana. En la era comunista la superficie era utilizada como cancha de deportes para los trabajadores, pero hoy ya nadie quiere hacer deporte frente a su trabajo, lógico! bueno el caso es que estaban preparando el terreno para luego asfaltarlo, y con cada máquina nueva que salía a la cancha surgían un torrente de comentarios "graciosos" por parte de mis compañeros, la mayoría por encima de los cincuenta, he de añadir. A lo mejor resulto un tanto cruel o siquiera snob pero a mí no me hacía gracia ...
Hoy vuelvo a mirar por mi ventana y poco ha cambiado los tractores siguen en la cancha y las chimeneas siguenescupiendo humo, sólo que hoy a alguien le dió por echar las cortinas, cómo les gusta la oscuridad a esta gente!
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